Una apertura hacia nuevos mundos: Realidad virtual y aumentada

Desde hace un buen tiempo, las empresas han estado incursionando en diversos proyectos que hacen uso de la realidad virtual y aumentada. Sin embargo, muchas personas a día de hoy, suelen confundir ambos conceptos, llegando a pensar en ocasiones que ambos se refieren a lo mismo. El presente post esta destinado a mostrar las diferencias que existen entre estas dos tecnologías, las cuales ofrecen a las empresas distintas soluciones y oportunidades de negocio.

Realidad Virtual

Empecemos primero con lo que conlleva la realidad virtual o VR. En síntesis, la realidad virtual nos introduce en un mundo o contexto donde todo lo que vemos es virtual, es decir, que nada es real y todo lo que observamos es generado a partir de un programa. Sin embargo, para poder experimentar una experiencia de este tipo, es necesario, principalmente, el uso de ciertas gafas especiales, las cuales permitirán realizar la simulación de esta realidad ficticia. Además de esto, para poder tener una experiencia sensorial completa, también se recomienda el uso de auriculares.

Existen dos tipos de gafas para este caso. El primero de ellos son las gafas que son utilizadas junto con un smartphone, el cual sirve de pantalla y de dispositivo gestor del programa que se esta utilizando. El segundo tipo son aquellas gafas denominadas como “estándar”, las cuales vienen con la pantalla y el sistema de sonido ya incorporados. En cuanto a experiencia y sensación, estas son la mejor opción (así como son la opción más cara también). Dentro de este tipo de gafas, las más conocidas son los Oculus Rift.

Realidad Aumentada

Por otro lado, tenemos a la realidad aumentada o AR, la cual, a diferencia de la realidad virtual, a partir de objetos o escenarios que existen realmente, agrega elementos o objetos digitales adicionales. Es decir, a través de un dispositivo, podemos observar todo lo que esta a nuestro alrededor, pero además podremos observar elementos extra que el programa esta generando pero que realmente no están ahí.

En el caso de la realidad aumentada, el uso de gafas especiales no es indispensable, ya que este tipo de proyectos pueden ser visualizados también a través del celular. El ejemplo más claro y más famoso (aunque ya no tan reciente) del uso de realidad aumentada a través de los celulares es el de Pokémon Go, en el cual tu podías visualizar los parques o pistas que están a tu alrededor, pero además podías ver a un Pokémon delante de ti a través del celular.

El Cibercrimen, ¿Estamos preparados?

¡Si!, seria la respuesta de muchas empresas ante la pregunta formulada en el titulo de este post, sin embargo, ¿Realmente se esta preparado para un ataque de este tipo? Si uno realizara una encuesta tan solo preguntando ¿Qué son los ciberataques? La mayoría de personas, incluso personas que trabajan con este tipo de temas, automáticamente los relacionaría con el aspecto tecnológico y con la Internet, sin embargo, esta es solo una parte de todo el concepto detrás de este término.

Pero como culpar a las personas que dan estas respuestas, técnicamente correctas, cuando el medio más efectivo para buscar información (refiriéndome a la Internet), nos bota entre sus primeras respuestas, paginas que tienen un concepto similar o prácticamente igual al proporcionado por “la enciclopedia” más grande de la web, Wikipedia.

Entonces, según Wikipedia, y la mayoría de las paginas que arroga Google, el cibercrimen o ciberdelito es: “…toda aquella acción antijurídica y culpable a través de vías informáticas o que tiene como objetivo destruir y dañar por medios electrónicos y redes de Internet.” Como dije anteriormente, técnicamente la definición es correcto, pero a la vez incompleta.

El cibercrimen va mucho más allá de un ataque realizado con tecnología. Este comienza muchas veces en nosotros mismos, así como leen ¡En nosotros mismos!, en nuestros hábitos y costumbres, en ese momento que abres un email de un remitente desconocido, cuando entras a una pagina que hasta el mismo Google te dice que es no segura, cuando le das click a un botón para ganarte un IPhone X por ser el usuario 1 millón, en todos estos momentos, nosotros mismos hemos hecho que el cibercrimen se extienda.

Entonces, no se es necesario ser un experto en programación, ni ser el próximo cracker mundial (P.D: No, no me he equivocado, es cracker no hacker) para poder realizar ciberdelitos, muchos programas para este propósito están disponibles para ser descargados en la Internet, lo único que se necesita en la mayoría de los casos es realizar un seguimiento a la víctima, descubrir sus gustos y costumbres y listo, fácilmente se tiene el contexto perfecto para realizar un ataque, como si se tratara de cualquier delito.

Pero como dije al principio de este post, los mismos trabajadores de las empresas muchas veces tienen la misma noción sobre este tema que una persona cualquiera, y este, es un déficit que las empresas deben estar atentas a solucionar, ya que puede convertirse en un grave problema, si es que se diera alguna fuga de información sensible debido a una “mala costumbre” de algún trabajador. Para explicar mejor esto, en lugar de dar yo mismo un ejemplo, dejare a los muchachos de Platzi dar algunos ejemplos de situaciones que, sin ni siquiera utilizar la tecnología, pueden poner en riesgo a la empresa, y pueden ser cuna de próximos delitos informáticos.