Dr. House

Dr. House, fue la primera serie con la que me obsesioné. Fue una obsesión familiar: mi hermano, mi mamá y yo, desde distintos lugares de la casa, veíamos la serie como enfermos. Es una serie espectacular, que te engancha desde el primer momento. Si bien los capítulos son unitarios, las vidas personales de los personajes, van cambiando cada vez.

La historia gira alrededor de Gregory House, interpretado por Hugh Laurie, un genio de la medicina que dirige el departamento de diagnóstico del hospital Princeton Plainsboro. Este doctor es muy ególatra, atorrante y antipático. Podría parecer que caería mal, pero la verdad es que encanta. Cuando era joven, tuvo un accidente que comprometió su pierna, pero al rehusarse a que se la corten, se condenó al uso de Vicodin, el cual le generó una adicción muy fuerte.

House tiene un equipo compuesto por tres o cuatro doctores, dependiendo de las distintas temporadas. Este equipo trata los casos más difíciles que al hospital se le presenten. House es un genio, pero no le gusta tratar a la gente, por ello, siempre evita el contacto con los pacientes y sus familiares dentro de la medida de lo posible. Si bien siempre se muestra el lado ácido y malhumorado de House, algunas veces se ha mostrado su lado bueno y cuidadoso con la gente. Este personaje es tan complejo, que fascina.

Un personaje muy importante de la serie, además del equipo de House, es Lisa Cuddy, la directora del hospital, quien parece ser la única que puede ocuparse y controlar a House, ya que este trata como se le da la gana a todo el mundo. Con ella, desarrolla una relación de amor-odio, que va mutando a lo largo de la serie. James Wilson es el mejor amigo de House. Siempre recurre a este cuando necesita algo y él siempre está ahí para Gregory. Tienen una relación de bastantes años y se conocen mucho. Si bien son mejores amigos, se pelean mucho durante toda la serie, ya que House siempre lo está utilizando y no lo deja estar con nadie más.

Lo interesante de esta serie es la manera en la que llega House a diagnosticar a sus pacientes. Primero descartan todas las enfermedades posibles y evidentes y luego tratan de ver más allá. House muchas veces trabaja desde su casa o desde otros lados, dejando a su equipo a cargo de los pacientes. Al ser una persona muy despegada, cuando su equipo lo llama, aunque el paciente se esté muriendo, él guarda la calma hasta el final y le pide al equipo resolverlo. Lo interesante es que para él, aunque el paciente se muera, lo importante es el diagnóstico, ya que su trabajo consiste en diagnosticar al paciente. Por supuesto que él lo usa de cortina para no mostrar que de verdad le apena o por lo menos le afecta perder a un paciente.

Definitivamente, de las series médicas que conozco, House es una de las mejores, de lejos.

¡Mira aquí lo mejor de la primera temporada!

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