La dignidad tiene cara de mujer

 

El 2 de julio de 1983, en la provincia de Huamanga – Ayacucho, y el contexto del conflicto interno, los militares irrumpieron en la vivienda de Arquímedes Ascarza Mendoza y se lo llevaron al cuartel de Los Cabitos en el que se torturó, asesinó y quemó los restos de al menos 53 personas, casi en su totalidad campesinos y estudiantes. Desde ese día su madre Angélica Mendoza de Ascarza no lo volvió a ver, ese fue el inicio de su tormento, pero también el de su lucha (puedes encontrar su testimonio en el LUM).

El secuestro de Arquímedes no fue un hecho aislado, la época del terror dejó a más de 16 mil desaparecidos. La mayoría, según la CVR, víctima de los movimientos subversivos, no obstante, debemos tener claro que también muchos por las fuerzas del orden quienes tenían la responsabilidad de protegerlos.

Angélica Mendoza no se quedó callada y a pesar de ser acusada varias veces de “terruca” reclamó por su hijo a pesar de que corría riesgos, denunció los hechos con voz alta y en quechua por más que era pequeña, y fundó, dos meses después de la desaparición de Arquímedes, la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos ANFASEP, junto a 5 madres más.

Su amor fue más grande que su temor. Es así como se volvió en la mujer símbolo de la búsqueda de verdad y justicia no solo para Arquímedes sino para todos los desaparecidos en época del conflicto armado interno.

Después de más de 30 años de incansable búsqueda, halló una tardía e inconclusa justicia con la sentencia de dos mandos militares a penas de 25 y 30 años de prisión como parte del Caso emblemático Los Cabitos, el pasado 18 de agosto del 2017.

“Se ha dado lectura de sentencia al caso Cabitos y las familias han conseguido un poco de justicia, hay culpables declarados, sin embargo, debemos seguir atentos para que esta se consolide y siente un precedente para nuestra memoria, para nuestra lucha, para la paz y justicia para las familias de Ayacucho y del Perú. Muchas gracias quienes estuvieron con las familias hasta el final de este largo proces”, escribió Mamá Angélica en su cuenta de Facebook por la ocasión a pesar de que no pudo asistir a la lectura de la sentencia porque ya se encontraba mal de salud.

Mamá Angélica murió ayer 28 de agosto del 2017. Nunca encontró a Arquímedes o sus restos y en realidad ni supo con certeza lo que le sucedió.