¿El patriarcado va a caer?

 

Muchos afirman que el año pasado fue clave para la corriente feminista en nuestro país. Y es que el surgimiento del movimiento “Ni Una Menos” y sus marchas que congregaron a cientos de miles de personas hizo sentir a la sociedad que -como reza la arenga- el patriarcado ya caía. La mujer ha abanderado dos reclamos principales: sentencias justas para los feminicidas y detener la violencia contra su género. Demandas para nada descabelladas, por supuesto. Pero cabe preguntarnos si con la -esperamos- pronta erradicación de tales males se pueda decir que se ha vencido al sistema patriarcal, ¿acaso no hay aún más cosas que -con el machismo internalizado– no tenemos la capacidad de percibir?, ¿qué tanto falta para que el patriarcado, de verdad, termine?

¿Cuál es tu nombre completo? Tú, lector, probablemente contestarás siguiendo la siguiente fórmula: “nombre + apellido paterno + apellido materno” El priorizar el apellido del hombre no se sustenta en la lógica, pero es una práctica muy común en países sudamericanos y más aún en gran parte de Europa, donde los niños suelen ser inscritos solo con el apellido del progenitor hombre ¿Por qué? Bueno, porque por tradición, la madre, cuando se casa, toma el apellido de su esposo. Toda la familia se ve representada bajo el macho alfa, quien se supone es la “cabeza de la familia”, lo que quiere decir que piensa y toma decisiones por esta. La situación está siendo reparada en varios países como Suecia, Italia y Portugal, pero aún ni se ha comentado sobre la cuestión en el Perú por lo que se puede suponer que la importancia del apellido paterno tiene para rato.

Antes de seguir, es importante hacer una aclaración de términos: “feminismo” no es lo opuesto a “machismo”. Por el contrario, el feminismo propugna la equidad y el respeto entre los diferentes sexos, por lo que rechaza cualquier trato diferenciado que tenga como base el sexo de la persona y no sus capacidades como ser humano. Entendiendo este concepto, continuemos con el vistazo a las prácticas diarias para comprobar si es que, efectivamente, podemos cantar la victoria de la igualdad de género.

“Fue mucho estrés los primeros mes   es que tuve a mi bebé, todavía yo era muy joven. Mi pareja me apoyó unos días pero después tuvo que seguir trabajando y yo ya me quede con ella. Me frustraba, llegué a llorar con mi hija en brazos porque no sabía lo que quería”, afirma Daniela, madre primeriza. Y es que otra situación que se ve día a día es esa que se sustenta en la idea de la madre-ama de casa sacrificada que encuentra su forma legal en los descansos maternal y paternal. El objetivo de dichos descansos- según especifican las leyes 26644 (ley de descanso maternal) y 29409 (ley de descanso paternal)– es promover y fortalecer el desarrollo de la familia. Sin embargo, ver las grandes diferencias que hay entre cada asueto- 98 días para las madres y 4 días para los padres-, muestra el rol que asigna la sociedad y sus instituciones a cada sexo en el “fortalecimiento en el desarrollo de la familia”.

En el gobierno pasado, el Ejecutivo propuso aumentar el descanso por paternidad de 4 a 15 días con el objetivo de, a largo plazo, lograr paridad en las licencias. Sin embargo, esta medida nunca fue concretada. “Sería importante que se relance una propuesta como esa porque ahora es como si el Estado avalara la desigualdad. Se hace sentir que el derecho y deber del hombre como progenitor es menor que el de una mujer. Se crea la idea de la súper mamá que todo lo puede y el padre que no participa y, si lo hace, está ayudando a la madre. No es así, nadie ayuda a nadie porque las tareas del hogar no le corresponden inherentemente a un sexo determinado.”, sostiene Maria Ysabel Cedano, directora de la ONG feminista “Demus”.

En esta lista no puede faltar el –cada vez menos difundido- “Mujeres con minifalda entran gratis” o alguno de sus derivados que antaño hacia sonreír a una que otra consumidora cada vez que veía tal anuncio en la entrada de algún pub o discoteca. “Era algo que poco a poco se fue borrando porque las mujeres se dieron cuenta de que la supuesta oferta que nos beneficiaba realmente nos maltrataba y, a la larga, nos condenaba. Era gracioso porque realmente no se nos cobraba porque nosotras eramos las mercancías”, dice indignada Alejandra Camacho, miembro del colectivo “Paremos el Acoso Callejero”. Al parecer el tema adquirió visibilidad crítica desde instancias internacionales cuando, en el 2010, un joven -que no quiso divulgar su identidad- denunció a un pub de la ciudad de Albacete en España por discriminación, ya que este cobraba la entrada a los hombres mientras a las mujeres las hacia entrar gratis. En enero de este año se conoció que el establecimiento había sido sancionado con una multa de 1.500 euros. La sentencia, emitida por El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número dos de Albacete, consideró la práctica del pub como “una conducta arbitraria y discriminatoria”. Ahora es menos frecuente ver tal tipo de promociones. “Y es que la mujer ahora no es ingenua, conoce sus derechos, denuncia”, asegura Arlette Contreras. Ella es una de las responsables de que la desigualdad de género haya entrado al debate público. El benigno fallo del Poder Judicial que otorgaba prisión suspendida por un año a su abusador, Adriano Pozo -por más de que este haya intentado violarla y asesinarla- suscito la indignación de miles de personas. “En las mujeres ha despertado esa conciencia que estaba dormida. Anteriormente no decían nada, se callaban, tenían vergüenza. La mujer ha obtenido valentía, esa valentía que siempre tuvieron pero que no sacaban a flote”, continúa.

Y entonces volvemos a donde empezamos; Ni Una Menos y el Poder Judicial. “Si bien la mujer sumisa ya despertó y ya no tolera más los maltratos, no recibe el apoyo que debería del Estado. Hay un montón de tropiezos que debe seguir una mujer en búsqueda de justicia, porque la justicia peruana no sirve para una mujer que va a denunciar un caso de violencia, para una mujer golpeada, violada. Veo que hay tantos vacíos legales que hacen que la otra parte se aproveche de la situación”. Pese a que su caso es mediático y ha acaparado la atención de distintas organizaciones, no avanza del todo bien. Pese a que toda la nación vio como un hombre desnudo la pateaba y la arrastraba de los cabellos para llevarla a su habitación de hotel. Pese a que cientos de miles de personas salieron a marchar por este y otros casos similares.

Dicho esto, cabe preguntarnos: ¿El patriarcado está a punto de caer?

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